El árbol Palo Santo o "madera sagrada" es el nombre común para Bursera Graveolens. Crece en el norte de Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador. La madera del árbol se recolecta de los árboles ya muertos y después de algunos años. El Palo Santo vive entre 80 y 90 años y hay que esperar entre 3 y 10 años para que su descomposición natural produzca la esencia que contiene todas sus propiedades. Al quemarse produce un aroma fuerte y dulce que podemos emplear tal y como lo utilizan desde siempre los chamanes en sus ceremonias y rituales para purificar, limpiar y neutralizar los espacios de cualquier energía negativa. Por sus propiedades está indicado para propiciar la armonía en nuestras viviendas y lugares de trabajo, llenando el espacio de paz y sosiego, convirtiendolo en un incienso natural para la meditación y la relajación. El Palo Santo puede ser reutilizado muchas veces (normalmente hasta 15), pues es una madera de combustión muy lenta debido a su alta concentración de resina. Lo encendemos y despues soplamos para apagarlo y dejar que el humo expanda su increible olor natural. Se dice que su humo blanco tiene propiedades antidepresivas, diuréticas, depurativas, antireumáticas, antisépticas, antifúngicas e insecticidas.
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